Que hace en mi cada aproximación al mes de Setiembre, a sus olores dulces y sus renovados colores?
Que hace en mi tanta euforia, tanta alegría primaveral, tantos festejos?
Nadie festeja el invierno, ni el otoño, ni siquiera festejan el verano.
Hay algo que nunca entendí desde que pude entender y es esta devoción por la primavera y sus flores, su sol y sus perfumes que me saben a añejas frustraciones que se pasean de vez en cuando.
Que hace en mi tanta apología al amor en tiempo de bolero, tan empalagosa que se torna repugnantemente irrealizable.
En fin no se que hace en mi, solo se que Setiembre y la primavera no son más que sinónimos de genocidios, golpes de estado y alergias.
Que hace en mi tanta euforia, tanta alegría primaveral, tantos festejos?
Nadie festeja el invierno, ni el otoño, ni siquiera festejan el verano.
Hay algo que nunca entendí desde que pude entender y es esta devoción por la primavera y sus flores, su sol y sus perfumes que me saben a añejas frustraciones que se pasean de vez en cuando.
Que hace en mi tanta apología al amor en tiempo de bolero, tan empalagosa que se torna repugnantemente irrealizable.
En fin no se que hace en mi, solo se que Setiembre y la primavera no son más que sinónimos de genocidios, golpes de estado y alergias.
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